“…Todo cambia”, decía Heráclito hace 2500 años. El único dato cierto e indudable de que disponemos para la vida es esa realidad: “todo pasa; todo cansa; todo se quiebra”, incluso nosotros.
En el arte la ética más sublime es la búsqueda total, continua, negadora de lo anterior. Quien se ata a sus propios estilos y “no cambia”, generalmente es porque vende. Lo subalterno en el terreno del arte es motivarse por la venta. Lo “innominado”, lo “no comprendido”, el aventurarse en un camino nuevo, siempre es peligroso, pero la Humanidad no halló hasta ahora otro modo para crecer…”
CHITI, Jorge. (1989) Curso de escultura cerámica y mural, en la realidad artística de hoy. República de Argentina. Ediciones Condorhuasi.